
Desde que nacemos, pasamos la vida aprendiendo. Primero a sentarnos, a coger objetos, a hablar, gatear, caminar, etc, etc. Luego nuestros padres nos ponen al colegio y aprendemos de lenguaje, historia, matemática, geografía y todo lo que a cada colegio se le ocurra adecuado para la formación del alumno. Después a la universidad, la maestría, el doctorado; y así pasamos la vida aprendiendo y re-aprendiendo.
Pero cabe preguntarse ¿En qué momento, con qué maestro, con qué libro se aprende o se encuentra la fórmula para educar el corazón?
¡Cómo saber que afectos nos ayudan y qué otros nos hunden! Creo que es difícil discernir que grado de amor darle a cada cosa que nos rodea. Mucho se suele poner el corazón en lo pasajero, en los fuga y en lo innecesario.
Será que un corazón maleducado es el que ama demasiado y espera lo mismo del otro? Será que confunde el amor con el placer? Será que le falta valentía para llorar un poquito pero sonreír después? Será que le gusta lo cómodo y lo fácil sin aspirar a más? Será que es perezoso y no quiere estudiar?
A veces dicho corazón me traiciona, me gana la partida y se lanza sólo por el mundo. No escucha a mi razón y quiere salirse con la suya a toda costa. Quien se creerá no? DEBO EDUCARTE CORAZÓN, Y QUIERO HACERLO ADEMÁS.
3 comentarios:
Cierto lo q escribes... creo q en algún momento todos nos damos cuenta de eso, de q es necesario educarlo sino.... =).. aprovecho y te digo q muy lindo tu blog!!! Cdt peke...
Pocha
Gracias Pochita! hago mi esfuerzo cada vez que puedo... me ayuda mucho escribir! Leelo siempre!
Muy cierto lo plasmado. Pero existen tres amores, el de Dios el propio y el que va hacia afuera, si el amor propio falla es natural que falle el de afuera, el amor propio te enseña a como dar el amor a otros.
Publicar un comentario