Tras haber visto minuto a minuto una nueva derrota de nuestra selección peruana de fútbol, me quedé con una idea que me animó a escribir un poco. No lo hago hace mucho así que ésta situación me motivó. El facebook ayuda a analizar cómo piensa la gente; y es así que dentro de los muchos comentarios que leí, hubieron algunos graciosos, otros bien redactados, uno que otro con alguna grosería fuera de lugar y por supuesto aquellos que específicamente sirvieron de punto de partida a aquello de lo que quiero escribir.
Por lo general estamos muy
acostumbrados a criticar a los demás. La idea de ponernos en los zapatos del
otro no cruza por nuestra mente ni un sólo segundo. Preferimos ver el mundo
(porque así resulta más cómodo) exclusivamente desde una perspectiva personal.
En realidad no tenemos el tiempo para descubrir los sentimientos, posibilidades,
historias, talentos, y limitaciones de quienes nos rodean. ¿Una situación que
para nosotros es fácil acaso también debe serlo para el otro? ¿Un problema que
a nuestra inteligencia tiene una solución rápida debe también tenerla para el
otro?
Y es que hemos caído en el egoísmo de
vivir juzgando, de valorar los actos de los otros en relación a los nuestros.
La crítica es algo bueno si es que ayuda al desarrollo, si es que tiene como
fin mejorar lo mejorable, si es que tenemos en mente alguna idea que haga más
eficiente algo que parece no haber sido hecho de la mejor manera. El problema
está que muchas veces usamos la crítica para de cierto modo “destruir al otro”
quitarle todo valor a cualquier esfuerzo, caer en el pesimismo y hasta mofarse, demostrando un alto grado de inmadurez.
Y bueno la idea no es renegar en
contra de los críticos destructores, ni mucho menos criticarlos. Simplemente
dejar un poquito clara la idea, que cuando haya algo que no nos parezca del
otro, es mejor callar, no burlarse ni mucho menos generar una burla pública.
Porque nadie es lo suficientemente intachable para tener la seguridad que en algún
momento el crítico podría pasar a ser el criticado.
Hagamos el ejercicio de voltear los
papeles, de mirar el otro lado de la moneda, de pensar con cerebro ajeno, de
sentir con el corazón del otro (sé que no se siente con el corazón pero suena
romántico)

2 comentarios:
Totalmente de acuerdo contigo, ponerse en los zapatos del otro es,lo que todos deberíamos hacer. Pero yo pienso (y hasta me parece divertido) que en el fondo es imposible entender al 100% lo que siente otra persona, si bien podemos esforzarnos o poner de nuestra parte, nunca lo sabremos totalmente. Muy bonito lo que escribiste, me alegra mucho que haya gente que piense de esa manera.
Como dices Jossie es mu dificil dejar de criticar, un buen comienzo sería empezar a ser más tolerantes.
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