A veces, como dice algún
dicho por ahí, Dios hace que conozcamos a las personas equivocadas para que
cuando llegue la correcta sepamos exactamente que es la que mejor encaja con
nosotros.
Y es que luego de la gran
pena que sentí al separarme de 15 años de pasado, llegaste tú sin que siquiera
pudiese imaginar que te convertirías en tan poco tiempo en un amor tan hermoso. Contigo he aprendido tantas
cosas, siendo la primera y principal a amarme a mí misma, cuidándome antes que
a nadie. A ponerme bonita por amor propio y es que como me dijiste: “Lo más
hermoso que tengo está dentro mío y no en mi cáscara”
Me gusta mirarte,
contemplarte, admirarte y sentirme segura a tu lado. Este tiempo en el que nos
vamos conociendo he descubierto que aunque a veces te presentas fuerte y seguro
de ti antes los demás, guardas sufrimientos muy profundos en tu corazón. Lo
percibo cuando te observo de lejos sin que lo notes y encuentro una leve
tristeza en tus ojos. Recuerdo cuando aquel día dijiste: “Las heridas necesitan
tiempo para ser curadas, aunque a veces parezca que todo está bien, aún queda
mucho dolor por dentro” Quiero luchar junto a ti
cuando ese dolor te embargue, escucharte o tan sólo esperar detrás de una
puerta.
Gracias por todo lo que me
has enseñado, por ser mi entrenador personal, mi amigo, mi sonrisa, mi alegría,
mi novio y quien hace que quiera ser mejor.
Inspirado en "Oh my Venus"

0 comentarios:
Publicar un comentario