
Ayer Marina y yo nos encontramos de nuevo. La vi feliz y entusiasmada pero sus ojos me decían lo contrario, su mirada estaba triste y más de una vez la atrapé cuando forzaba una sonrisa. Quise hablar con ella pero no me regaló ni un sólo minuto, estaba tan ocupada que sólo me lanzó una tierna mirada.
Hoy cuando desperté Marina estaba esperándome en la sala, nunca supe como entró pero tampoco me interesó preguntarle. Luego de conversar unos minutos de cosas triviales, me dijo: “Tengo que contarte algo. Hace unos días soñé que caminaba en un desierto, estaba sola muy sola, tenía miedo porque no sabía para donde ir, hacia adelante?, hacia atrás? Cuál era el sur? Cuál era el norte? No entendía cómo podía estar allí, ni siquiera se me ocurrió que podía tratarse de un sueño, cuando normalmente suelo reconocerlos. Empecé a caminar y encontré a un hombre sentado que cavaba un hoyo muy profundo, me quede mirándolo, pero él ni siquiera notó mi presencia, le pregunté donde estábamos y no contestó. Le pregunté de nuevo y me dijo que tampoco lo sabía, pero que si quería podía acompañarme en busca de una salida.
Caminamos juntos por largas horas, yo estaba cansada y él tomaba mi mano, me animaba y sólo a ratos tocaba mi hombro. Sin querer mi corazón que por alguna razón estaba vacío empezaba a hincharse. Él se hacía cada vez más cercano y yo casi había perdido el miedo, me gustaba que esté a mi lado.
Caminamos juntos por largas horas, yo estaba cansada y él tomaba mi mano, me animaba y sólo a ratos tocaba mi hombro. Sin querer mi corazón que por alguna razón estaba vacío empezaba a hincharse. Él se hacía cada vez más cercano y yo casi había perdido el miedo, me gustaba que esté a mi lado.
De pronto algo muy extraño sucedió, aquel desierto solitario se llenó de gente, tanta gente como nunca antes vi en un solo lugar. Aquel hombre soltó mi mano e hizo como que no me conociera, no entendí si era timidez, vergüenza o si es que alguien dentro de toda esa gente era la dueña de su alma, o sería que sólo fingía. Me sorprendí y desapareció.
Ahora ya no estaba sola pero hubiera preferido quedarme con él en medio de la nada, que con tanta gente que si siquiera me miraba. Recién lo conocía y ya lo extrañaba, seguí caminando y de pronto caí en un hoyo muy profundo, grité y me desperté. “
Ahora ya no estaba sola pero hubiera preferido quedarme con él en medio de la nada, que con tanta gente que si siquiera me miraba. Recién lo conocía y ya lo extrañaba, seguí caminando y de pronto caí en un hoyo muy profundo, grité y me desperté. “
Entonces Marina tenía los mismos ojos tristes de ayer, y le dije “Es sólo un sueño” – y ella respondió – “ Por eso estoy triste, porque sé que no lo veré de nuevo, y eso sigue vaciando mi corazón” La abracé mientras ella lloraba, me costaba entender su sensibilidad, pero la amaba y yo lloraba con ella. Sólo le dije: “Todo pasa, sólo espera y verás que muy pronto cuando cierres tus ojos soñarás con él de nuevo, sólo deséalo con todas tus fuerzas”
Marina se levantó y salió con paso firme, ella me asombraba, tan impredecible, tan simple a veces, debería endurecer su corazón.
0 comentarios:
Publicar un comentario