24/8/10

Chispas...



En estos días casi no pude ver a Marina, ella estaba muy ocupada arreglando su casa, en lo que normalmente no ponía mucho esmero pero esta vez extrañamente lo estuvo haciendo con alegría. Limpió de rincón a rincón y al final del día terminaba extenuada, durmiendo luego como una hermosa princesa. Fue así que no le alcanzó el tiempo para soñar, y su ánimo estuvo tranquilo y apacible.

Por primera vez en mucho tiempo tenía el corazón equilibrado y se sentía feliz. Vino a buscarme y me pidió que la acompañe a la feria en la ciudad para ver y tal vez comprar algunas cosas que escaseaban en su tocador. Yo lo hice amablemente, me encantaba compartir tiempo con ella. Marina estaba maravillada siempre quería comprar todo, indecisa como nadie.

Fue en ese instante cuando apareció aquel hombre a quien Marina no veía por tanto tiempo, lo abrazó fuertemente y una hermosa sonrisa se dibujó en su rostro. Estaba un tanto diferente menos amable, más molesto pero a ella le alegró verlo. Se despidieron y continuamos el camino.
Hacía mucho que Marina no se enamoraba, la última vez fue hace un par de años, y cuando el amor se escapó, se prometió a sí misma guardar duelo. Desde entonces tenía algunos amigos, pero nunca abrió su corazón al amor, excepto en aquel sueño donde caminó de la mano con el hombre en el desierto.

Sin embargo yo me atrevería a decir que en la sonrisa que se dibujó en su rostro, al encontrarse con aquel hombre saltó un chispazo de emoción que sólo un alma ilusionada puede provocar.
Aunque seguro sólo estoy imaginando como de costumbre, tal vez estoy mirando muchisisisimo más allá de lo evidente.

1 comentarios:

Fernanda dijo...

A veces una sonrisa lo dice todo ...!
Ojala y si
Saludos
Fer

Publicar un comentario