Es sabido por todos que la confianza lograda tras mucho tiempo de convivencia puede ser destruida en un solo día. Y la razón esencial son las mentiras, práctica común de muchos.
Hace poco leí que las personas mentimos casi 200 veces al día, y es que desde pequeños comprobamos que el mejor modo de evitar un mal momento, de huir de un castigo o de aparentar algo que no somos o tenemos es la mentira.
Y las mentiras son creo yo de dos tipos: las que dañan a otros y las que nos dañan a nosotros mismos. Y de esta simple clasificación se comprueba que una mentira siempre va a tener un efecto negativo.
¿Y por qué la gente miente? Porque ocultar la verdad permite crear una realidad paralela, donde todo es tal y como cada uno quiere que sean las cosas. Se miente para que otros crean que somos y/o tenemos cosas que en realidad no podemos lograr. Se miente para que los demás no descubran actos incorrectos o irracionales que podrían generar el rechazo o desaprobación de otros.
Se miente porque no somos capaces de enfrentar las consecuencias de aquellos actos que nos generan preocupación, ansiedad o simplemente desagrado. Y es probable que uno piense que el asunto de las mentiras no es algo que deba preocupar, porque al fin y al cabo todos mentimos. El problema se inicia cuando hacemos de la mentira una práctica cotidiana, capaz de convertirse en un hábito desarraigable, fabricamos fantasías por el mero gusto de engañar a los demás, de que otros crean hechos inexistentes; para el mentiroso sólo importa su bien, su tranquilidad, su “buena fama” , no es capaz de ver más allá, de identificar cuantos huecos va dejando, cuantas heridas va abriendo y cuantas puertas se le van cerrando.
Porque la mentira es como una ortiga, hermosa cuando la vez, pero que hiere cuando la tocas. Pues aunque puede darte momentos de tranquilidad cuando la dices, a largo plazo sólo se conseguirá que todos pierdan la confianza en aquel que guste de mentir y será triste el día en que cada palabra de su boca genere una duda de su grado de certeza.
Y es que para mentir y comer pescado……. Hay que tener mucho cuidado.
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