30/11/11

Trisquel



Pocas veces he creído en la existencia de los amigos verdaderos, de lo vivido hasta hace poco podría contar con los dedos de una sola mano a mis verdaderos amigos.
Sin embargo, ésta mi teoría, se ha visto refutada, tras conocer y re-conocer a dos personas muy importantes para mí, tan importantes que me inspiraron a escribir sobre ellas. Hoy se han convertido en piecitas fundamentales en mi vida.
Una de ellas a quien conocí hace ya casi un año (aunque compartimos la vida colegial), llena mis días de risas, ternura, enojos y mucha confianza. Y la segunda una personita ejemplar, la conozco hace seis años pero recién hace algunos meses nuestra amistad llego a su esplendor.
Creo que hoy por hoy nadie me conoce tanto como ellas, nadie sabe todo lo que hago, pienso y siento como mis amigas croquetas. Lloramos juntas, reímos, renegamos, planeamos, rajamos, nos burlamos… y hasta nos tatuamos, hay una química casi perfecta.
Sé que tendré sus hombros cuando quiera llorar, que me van a escuchar siempre a pesar que les hable todos los días del mismo tema.
Gracias por estar a mi lado todos los días, por consolarme cuando estoy triste, por animarme cuando las cosas van mal, por abrir mis ojos cuando estoy un poquito más ciega de lo normal, por ayudarme cuando todo parece salir de control y sobre todo por amar a mis coreanos tanto como yo.
Le agradezco a Dios por poner en mi camino a personas como ustedes, espero que cuando pasen los años sean miles los momentos compartidos dignos de ser recordados.
Que nuestra amistad siga viento en popa a pesar de cualquier circunstancia que haga mudar nuestra situación actual, las quiero de verdad. 

1 comentarios:

Alex V. R. dijo...

te encontre

Publicar un comentario