Solía ver con el
alma, intentaba dibujar rostros y atardeceres con el color de la voz y el
sonido de los pájaros. Luché más de una vez por encontrar una razón para seguir
viviendo, para sonreír espontáneamente y disfrutar un helado de fresa caminando
por la plaza. Cuando te conocí descubrí al instante que habías llegado para
cambiar mi mundo, para revolucionarlo con tu mal humor y pocos modales, con tu
amabilidad en el parque de diversiones y tus abrazos en la cima de la montaña
llena de nieve. Puedo recordar el dulce y suave sabor del algodón de azúcar que
me regalaste aquello tarde. Nadie como tú, nadie con esa increíble capacidad de
llevarme al culmen de la desesperación con tus ironías y engaños, y al instante
derretirme con la suave piel de tus manos, con el calor de tus abrazos en
invierno. Podía verte con el alma y eso me bastaba. Creo que el amor es simple,
cuando uno de los amantes decide terminar con su amor, el otro debe aceptarlo,
si lo obliga a permanecer es porque no ama solo está embargado de obsesión. El
amor no es un contrato es una decisión personal, irracional, incondicional y
muchas veces bastante ciega. Aunque parecía imposible esas heridas que abriste
alguna tarde se han ido curando, estoy creciendo gracias a ti, estoy
encontrando razones para amar vivir, y para que mis miradas que por muchos años
fueron sólo con el alma sean hoy con estos ojos que tú me regalaste.
"That Winter, the
wind blows"19/8/16
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