A
veces te preguntas, de dónde han nacido los extraños acontecimientos en tu
mundo, a qué se debe que existan ausencias inesperadas o distanciamientos
insospechados. Sin embargo, cómo todo en esta vida nada ocurre tan sólo porque
sí, justamente los cambios llegan para hacernos aprender, para hacernos
despertar del aletargado tiempo del confort.
Es
tan corto el periodo que tenemos para dejar huellas, que gastarlo
inadecuadamente en buscarle una explicación a los actos absurdos de los demás,
es pretender que quepa en un balde pequeño toda el agua del mar. EL pensamiento
y el actuar humano es inimaginable, jamás encontraremos una razón del por qué
quien decía amar hasta la eternidad hoy no ama más, del por qué quien profesaba
amistad sincera y sin condiciones hoy te esquiva la mirada, del por qué quien
veías como sujeto de confianza hoy ríe a tus espaldas.
Desgastarse
en atar cabos y querer agradar a todos es una tarea innecesaria, agotadora y
absurda. Mientras nuestra conciencia no esté pataleando, vivamos en armonía
interior, tengamos nuestros sueños intactos y salud para lograrlos sigamos
sonriendo mucho, mucho más.
Que
todo sirva para ser mejor, sin cometer los mismos errores, sin pisar los mismos
palitos, sin poner el corazón o la integridad en aquello que sólo pasa y no
permanece.

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